1.
Apoyar al candidato de su jefe, lo cual le
permite conservar su empleo, no
obstante estaría traicionando sus propios ideales.
En
nuestro país muchos beneficios que deberían ser dados por derecho propio se
convierten en favores. Estamos acostumbrados
a recibir esa clase de presión y chantajes baratos porque nuestra
subsistencia y necesidades rebasan todo tipo de ética.
Ante
una situación de emergencia cualquier empleado en situación de necesidad se
verá obligado a ceder ante la presión y manipulación de los intereses de sus
jefes, esa es una verdad inocultable y vergonzosa para nuestra sociedad.
De
ninguna manera apoyaría a un candidato de manera obligada, o bajo presión,
teniendo en cuenta que el derecho al voto está establecido en nuestra
constitución y es sagrado. La democracia es una realidad que aunque lejana
ejerce su esplendor en nuestra realidad política. Pero que se puede esperar de
un sistema que se proclama democrático y
en conclusión está en manos de unos pocos.
2.
Apoyaría al candidato con el que se
comprometió, aunque esto le costara su empleo.
Sin
lugar a dudas apoyaría. Si esta acción
me costara el empleo sería muy complicado para mi subsistencia, pero éticamente
será lo correcto y lo que dicta mi convicción y mis ideales. Una desafortunada
coincidencia será si el candidato al cual apoya mi jefe me convence y con él
comulgan mis ideas y yo como elector convencido decido apoyar una maquinaria
corrupta y armada para el beneficio de unos pocos.
Pretender
hacer lo correcto no siempre es lo más fácil y con esto no quiero encubrirme ni
defender ninguna postura que se salga de los ideales de lo ético. La realidad
es algo diferente y estos planteamientos deberían llegar también a las esferas
del poder. No es una pregunta sencilla, pero creo que el poder que detentan
unos pocos hace que sea muy difícil llegar a realidades concretas y positivas
para las mayorías.
Creo
que la falta de ética viene desde arriba, desde nuestra historia, de nuestros
gobernantes, de los intereses políticos y económicos, de las dictaduras
amañadas, de los medios de información y de todo lo que representa algún tipo
de interés. Y si analizamos todo lo descrito anteriormente está sustentado en
los intereses de unos pocos que tienen poder.
La
convicción que tengo es la de alertar y comunicar esta realidades alentando y
compartiendo desde lo que se, lo que pienso y lo que tengo. Ese sería uno de
mis planteamientos éticos. El cambio inicia desde uno, y la ética es un valor
que se construye y no debe menguar en su efecto.
4.
Posibles soluciones: Una de las soluciones
más contundentes es la de formar a las personas en aspectos éticos,
multiplicando la idea de un bienestar general sobre un interés particular.
Promoviendo una democracia participativa e investigativa, abriendo las puerta
sal debate, al intercambio y la formación política como un aspecto que está
presente en la cotidianidad de todos.
Pensar
en la ética como un ejercicio de dialogo y no como una herramienta de
emergencia para solucionar conflictos o castigar conciencias. Ver al dignatario
de turno como igual, como humano y cercano, dejar de pensar que la
participación se concentra solo en la campaña electoral. Etica y formación
política como ruedas de la carreta de la democracia y la participación
responsable.