domingo, 21 de abril de 2013

Caso de estudio trabajo colaborativo 1


1.    Apoyar al candidato de su jefe, lo cual le permite conservar su empleo, no obstante estaría traicionando sus propios ideales.

 

En nuestro país muchos beneficios que deberían ser dados por derecho propio se convierten en favores. Estamos acostumbrados  a recibir esa clase de presión y chantajes baratos porque nuestra subsistencia y necesidades rebasan todo tipo de ética.

 

Ante una situación de emergencia cualquier empleado en situación de necesidad se verá obligado a ceder ante la presión y manipulación de los intereses de sus jefes, esa es una verdad inocultable y vergonzosa para nuestra sociedad. 

 

De ninguna manera apoyaría a un candidato de manera obligada, o bajo presión, teniendo en cuenta que el derecho al voto está establecido en nuestra constitución y es sagrado. La democracia es una realidad que aunque lejana ejerce su esplendor en nuestra realidad política. Pero que se puede esperar de un sistema que se proclama democrático  y en conclusión está en manos de unos pocos.

 

2.    Apoyaría al candidato con el que se comprometió, aunque esto le costara su empleo.

 

Sin lugar a dudas   apoyaría. Si esta acción me costara el empleo sería muy complicado para mi subsistencia, pero éticamente será lo correcto y lo que dicta mi convicción y mis ideales. Una desafortunada coincidencia será si el candidato al cual apoya mi jefe me convence y con él comulgan mis ideas y yo como elector convencido decido apoyar una maquinaria corrupta y armada para el beneficio de unos pocos.

 

Pretender hacer lo correcto no siempre es lo más fácil y con esto no quiero encubrirme ni defender ninguna postura que se salga de los ideales de lo ético. La realidad es algo diferente y estos planteamientos deberían llegar también a las esferas del poder. No es una pregunta sencilla, pero creo que el poder que detentan unos pocos hace que sea muy difícil llegar a realidades concretas y positivas para las mayorías.

Creo que la falta de ética viene desde arriba, desde nuestra historia, de nuestros gobernantes, de los intereses políticos y económicos, de las dictaduras amañadas, de los medios de información y de todo lo que representa algún tipo de interés. Y si analizamos todo lo descrito anteriormente está sustentado en los intereses de unos pocos que tienen poder.

 3.    Conclusiones: Pensar en un Estado gobernado por la ética y la igualdad resulta una utopía, Algo imposible en  nuestros días. No puedo evitar sentir un gran escepticismo frente a un panorama mundial caótico y mediatizado,  frente a la realidad de un país donde es más importante un partido de futbol que cualquier otra cosa, donde se ocultan y por arte de magia, se hacen olvidar ciertas realidades molestas el poder. Donde el Estado cada vez tiene menor autonomía y se hace el de la vista gorda.

 

La convicción que tengo es la de alertar y comunicar esta realidades alentando y compartiendo desde lo que se, lo que pienso y lo que tengo. Ese sería uno de mis planteamientos éticos. El cambio inicia desde uno, y la ética es un valor que se construye y no debe menguar en su efecto.

  4.     Posibles soluciones: Una de las soluciones más contundentes es la de formar a las personas en aspectos éticos, multiplicando la idea de un bienestar general sobre un interés particular. Promoviendo una democracia participativa e investigativa, abriendo las puerta sal debate, al intercambio y la formación política como un aspecto que está presente en la cotidianidad de todos.

 
Pensar en la ética como un ejercicio de dialogo y no como una herramienta de emergencia para solucionar conflictos o castigar conciencias. Ver al dignatario de turno como igual, como humano y cercano, dejar de pensar que la participación se concentra solo en la campaña electoral. Etica y formación política como ruedas de la carreta de la democracia y la participación responsable.